El estrés: una respuesta a una exigencia concreta
El estrés aparece ante una demanda que identificamos: una entrega en el trabajo, un examen, una mudanza, cuidar a alguien enfermo. El cuerpo se activa para responder y, cuando la situación termina, la activación suele bajar.
La ansiedad: una alarma que no se apaga
La ansiedad se mantiene aunque no haya una amenaza clara delante. Se caracteriza por la preocupación anticipada, la sensación de que algo malo puede pasar y una alerta que continúa cuando el estrés ya debería haber pasado.
Señales que comparten
- Tensión muscular y cansancio
- Problemas para dormir
- Irritabilidad y dificultad para concentrarse
- Palpitaciones o sensación de opresión
Qué puede ayudar
- Identificar qué te activa y qué está en tu mano
- Cuidar el sueño, el movimiento y las pausas durante el día
- Practicar la respiración lenta cuando notas la activación
- Hablarlo en lugar de guardártelo
Cuándo consultar
Si la preocupación dura semanas, si aparecen crisis de angustia o si empiezas a evitar lugares y situaciones, es un buen momento para pedir ayuda. La ansiedad se puede trabajar y, con acompañamiento, recuperar la calma es posible.
Si la ansiedad te está limitando, hablemos en una primera visita.
Esta información es orientativa y no sustituye una valoración profesional. Si estás en una situación de emergencia, llama al 112. La línea 024 atiende las 24 horas a personas con pensamientos de suicidio y a sus familiares.